La transformadora sutileza del color

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Historia visual con Kolor y Home Center

Cuerpos y espacios se visten y actúan como extensiones de nuestro mundo interior. 

V.R. 

El estilo está tan grabado y tan presente en nuestra experiencia cotidiana de las cosas, que sus elementos más básicos pueden pasarnos inadvertidos aún cuando sean visibles de la manera más constante. Lo que más observamos es, curiosa y contradictoriamente, lo que más puede pasarnos desapercibido.

 

¿Cómo así?

 

Entendamos que estilo no significa necesariamente una actitud estética deliberada, una cuestión de la vestimenta o un tema de la apariencia que nos acompaña. Estilo está en todo lo que experimentamos como seres visuales y en los momentos más mundanos: la distribución de nuestra habitación, el ordenamiento de nuestro edificio, el diseño de la tienda en nuestro barrio, las fachadas que componen nuestra calle, la estructura de la oficina donde trabajamos.

 

Estilo es todo aquello que nos envuelve como seres que experimentan el mundo desde lo estético y lo visual.

 

Ahora, del estilo, suele ser precisamente lo que nos resulta más visible lo que se convierte para nosotros en hábito, costumbre, vista familiar. Y también lo que, una vez hecho extraño, o visto con nueva distancia, nos regala nuevas miradas ante lo que más creemos conocer.

 

“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes sino en tener ojos nuevos”, dijo Marcel Proust.

 

Estilo es un terreno que permite crear nuevos paisajes e inventarse formas nuevas de ver lo acostumbrado.

 

El color es una de esas cosas del estilo tan básicas que a veces dejamos de verlo: está en todo, es casi inadvertidamente visible; nos acompaña y anima en lo más cotidiano de la vida; nos influye de manera consciente o nos permite experimentar ciertas cosas si lo buscamos de manera intencional.

 

Evidente como puede sonar, todas las cosas del estilo involucran el color.

 

Por eso, si afinamos nuevos ojos ante lo que algo tan ubicuo y cotidiano somos capaces de ver en lo acostumbrado nuevos significados, nuevos sentimientos y nuevas expresiones. La transformación desde lo conocido.

 

*

 

Los seguidores del estilo en sus versiones más sofisticadas saben bien que estilo no se detiene en las elecciones del vestuario.

 

Saben que es un tema que se esparce a las más variadas expresiones que tiene un individuo.

 

Si la ropa tiene la posibilidad de ser una extensión del yo, nuestros ambientes circundantes e inmediatos, los espacios que habitamos pueden ser también lienzos donde proyectarnos, inventarnos y transformarnos.

 

Quienes siguen la moda y el estilo saben, además, que ambos son terrenos altamente conectados con el cambio. (La gran lógica del estilo en el vestuario es precisamente la de proporcionar cambio constante e insaciable).

 

El estilo, en todas sus expresiones, está poderosamente ligado a la transformación.

 

Los colores que componen nuestro estilo cotidiano pueden ser componentes de algo más que una mera decisión de estética circundante: pueden ser actores en el arte del placer que podemos encontrar, como seres sensibles, en la transformación.

 

De eso se trata, en gran medida, una transformación de estilo Kolor: el placer del cambio. De encontrar nuevos ojos para nuestros ambientes cotidianos. De hacer del estilo en nuestras vidas una proyección de nuestro interior. De hacer de los espacios que habitamos lienzos de transformación. Y de hacer del cambio – que tantas veces no logramos controlar en situaciones vitales – un placer, algo que está bajo nuestro custodio, algo que nos permite afirmarnos lúdicos y creativos.

 

El color, además, traspasa la mera superficie. Con frecuencia está empapado de significados.

 

Kandinski, por ejemplo, ideó toda una concepción teórica del mundo a través de sus percepciones del color.

 

Ellos pueden ser activos y dinámicos, intensos y excitantes, motivadores o atenuantes. Los colores pueden tener una actuación directa sobre el alma.

 

Estilo, color, la capacidad de transformarnos, la posibilidad de reinventarnos, de encontrar nuevos ojos para nuestro paisaje familiar, de crear nuevos paisajes que reflejen quiénes somos: de eso se trata esta historia visual por el estimulante mundo de lo cromático con Kolor.

 

Una poderosa transformación en nuestro campo de visión cotidiano que se logra a través de la sutileza significativa de un cambio de color.

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