El Efecto Cenicienta: No comprar, vestirnos con lo que tenemos

by
15-via-thecoveteur

Foto: The Coveteur

Contenido exclusivo para el blog de NAF NAF, Le Style Naf Naf.

Muchas nos criamos con la fábula de Cenicienta – aquella historia de la mujer joven, bella que es vilmente maltratada y reducida a sirvienta por una madrastra y dos hermanastras envidiosas, y que una noche recibe la visita de un hada madrina que le permite ser la mujer que verdaderamente es: elegante, exquisita, con aire de princesa. Es una de las historias de nuestra niñez tiene como centro una transformación radical. Cenicienta se transforma de mujercita dedicada a los quehaceres de la casa para surgir como una elegante dama, digna del amor del príncipe ideal.

Y sin embargo, como explica sabiamente una coach muy reconocida entre las latinoamericanas, Cenicienta no recibe cosas nuevas de su hada – su cambio no se basa en usar una calabaza para crear un coche sensacional; en convertir a sus ratones en sus fieles vigilantes y en transformar la ropa que ya tenía en un vestido digno de la fiesta en un palacio. Cenicienta es un símbolo de algo a lo que nos enfrentamos todo el tiempo en nuestra propia vida cotidiana: cómo transformar lo que ya está allí en algo más. Cómo reinventarnos lo que ya existe sin reemplazarlo por cosas nuevas. Cómo encontrar ese tipo de creatividad.

Este es un tema común entre las que se nutren de la moda.

La delicia de lo nuevo siempre nos hincha de una satisfacción prometedora; lo nuevo nos regala la ilusión, así sea al comienzo, de que crecemos, somos distintas, nos refrescamos. Pero comprar no siempre es una posibilidad o una opción, y cuando usamos lo mismo, una y otra vez, podemos sentirnos desanimadas, sentir que lo que tenemos a mano está viejo, desgastado.

Y aunque esta sensación nos presione, también podemos encontrar que un cambio pequeño puede tener un efecto eficiente. ¿Cómo así? Una falda, que tenemos hace mucho, con la que tenemos fotografías publicadas, que disfrutamos muchas veces ponernos, de repente se nos antoja vieja, la vemos y nos sentimos sin ganas, desconectadas. Experimentar con ella sería la forma de darle energía nueva. Usarla con un color inesperado. Combinarla con capas. Juntarla con cualquier cosa que nunca hayamos usado con ella antes.

La perspectiva cambia, la falda se transforma, nosotras creamos algo nuevo – con lo que ya tenemos. Respiramos, nos sentimos motivadas, ya no nos ahoga esa pequeña sensación de que no tenemos nada qué ponernos. Lo que está allí, enfrente, esperándonos, nos permite explorar nuevas ideas siempre.

La moda es ropa y cosas bellas, claro, pero siempre es perspectiva y actitud. Siempre es una oportunidad para jugar dress up, o para revivir ese juego, también para muchas de infancia, de inventarse sueños con la ropa que nos ponemos. No son sueños de princesas que cambian para ser dignas de alguien más – son sueños, pequeños, personales, que buscan explorar quiénes somos a través de cómo nos vemos.

Atrevernos a jugar, a disfrutar, a equivocarnos, a celebrarnos, a liberarnos a veces, a producirnos, a crear. El efecto cenicienta, que sea un recuerdo que nos invite siempre a valorar lo que ya existe en nuestras vidas, y que con eso inventemos, seamos creativas. Reinventar lo que ya tenemos siempre es una manera bonita y personal de evolucionar.

– Leer más: http://blog.nafnaf.com.co/content/el-efecto-cenicienta-no-comprar-vestirnos-con-lo-que-tenemos

No Comments Yet.

What do you think?

Your email address will not be published. Required fields are marked *