Viajeras de Moda: Nueva York y París

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La mujer que ama la moda y pueda emprender viaje hacia ella, encontrará gran placer y belleza en dos sitios míticos de este universo: Nueva York y París.

Ambas son actrices en esa gran historia que es también la moda. Un mundo de formas y cortes, de siluetas y textiles, de invenciones y reciclajes, de visiones y posibilidades. La capital francesa y la titánica urbe estadounidense forman, además, una interesante constelación.

Durante muchísimo tiempo, moda sólo podía significar haute  couture (Alta Costura), y su única gran fuente era, de hecho París. Todo venía de allí, todo se copiaba de las visiones parisinas – París era la cuna exclusiva de ese mundo ensoñador. Y la moda francesa era espejo de ese mundo europeo, creyente en la elegancia.

Al otro lado del mundo, Norteamérica miró durante mucho tiempo a París para tener influencia. Hasta que la Segunda Guerra bloqueó la interacción. Entonces, con París sitiada, los diseñadores estadounidenses comenzaron a desarrollar sus propias visiones, adaptadas a los ideales de un país más joven, creyente en la democracia y en lo deportivo.

Por eso hoy, las semanas de la moda de ambos lugares reflejan un poco de eso: París, elegancia y lujo de viejo mundo; Nueva York, visiones más sporty y urbanas.

Hoy, la viajera que recorra Nueva York necesita dejarse seducir en una caminata por SoHo, salpicada por tiendas de todo tipo y callejuelas con el esplendor de Manhattan. Debe conocer Bergdorf Goodman solo para soñar y si puede para tomar el té en el séptimo piso. Debe caminar por Madison Avenue, hacia el norte, para fantasear con el esplendor de las vitrinas. Debe ensayar compras vintage de joyería.

La que ande por París, se sentirá como una auténtica flaneuse, (la versión femenina del flaneur, la figura moderna que andaba por el paisaje citadino contemplando la estética de lo moderno). La belleza de las calles y los cafetines sobrecoge a la adoradora de la belleza. La Avenue Montaigne ofrece el mítico lugar donde nació toda la visión de Christian Dior, alberga hoy también otro sello de grandes deseos femeninos: Céline. Y en la 31 Rue Cambon está, claro, ese otro enclave de historia mítica: la boutique de Mademoiselle Coco.

Las calles son de por sí espacios de estilo. En Nueva York, con estampa urbanita, ecléctica y mixta. En París, donde el estilo no conoce de edad y se esparce en la delicadeza rotunda del estilismo de las parisinas.

¿Tienes alguna preferencia sobre estos dos destinos de moda distintos?

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