Cacerías de Estilo: STYLE MAFIA

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StyleMafia

Un sello que apela a la sensibilidad y el estilo femenino actual está ubicado en Miami, acaba de entrar a Shopbop y tiene el tipo de cool que buscan muchas mujeres hoy: urbanita, minimalista y con las dosis precisas de dramatismo que celebra la mirada digital.

 

Vanessa Rosales

 Fotos: Juan Dávila para www.2waycreative.com

 

Hay una pregunta que intenta resolverse siempre a través de los distintos terrenos que componen la moda: ¿qué quieren ponerse las mujeres? No se trata aquí de la pregunta en su versión más mundana, es decir, cuando se trata de la decisión humana y social de resolver con qué cubrir el cuerpo para una aparición cotidiana. Aquí la pregunta palpita con cuestiones más amplias.

Es decir, qué quieren ponerse las mujeres para expresar sus proyecciones, sus deseos, sus fantasías y sus ideas como colectividad. El acto de vestirse se mece siempre entre lo público y lo personal. La moda marca una pauta general y el individuo la asume día a día en la elección cotidiana que realiza frente a su armario.

La moda de hoy, como saben bien tantos de sus opinadores y partícipes, es un gran esquema de libertinaje, la mixtura es su gran virtud; su gama de opciones es tan amplia que dispara tanto sentimientos de angustia como de posibilidad. Coexisten corrientes estéticas de índoles variadas. Nada nuevo en esa idea general.

Es cierto que esa mezcla constante reina entre nosotros y que tal vez la vemos como algo tan cotidiano que se nos antoja como algo natural. Pero en medio de tantas opciones, en medio de un eclecticismo rampante, también existe un temperamento general, un ánimo colectivo, un feeling estético que nos motiva a vestirnos de cierta manera, para sentirnos adecuados y correctamente sintonizados con la estética de nuestro tiempo.

¿Cómo es el temperamento estético que nos impulsa a las mujeres de la actualidad?

El estilo de vestimenta femenina ha evolucionado en todas las direcciones imaginables y posibles. Esto, se pensaría (y se piensa con frecuencia) es un síntoma de libertad que no han gozado los hombres, por ejemplo. Y sin embargo, la escritora e historiadora Anne Hollander nos indica que los hombres llegaron a la modernidad, a través del vestir, más de un siglo antes de las mujeres. La ropa conservadora, ante sus ojos, ha sido la femenina, no la de los hombres. En su perspectiva, es más conservador usar ropas complejas, ornamentales e inquietantes; moderno es estar cómodo y hábil para el movimiento.

Para Hollander, uno de los propósitos más sagrados y originales del vestir es el de representar “las aspiraciones espirituales, las proyecciones imaginativas, y los sacrificios prácticos” que separan al ser humano consciente de todas las criaturas sobre el mundo en el que vive. Esa idea, según ella, grandiosa y profunda es, sin embargo, todo menos moderna.

Si los hombres llegaron a la modernidad antes que las mujeres a través de la vestimenta fue porque la ropa masculina se encargó de crear envolturas que impidieran al usuario falta de confort y problemas. Y si las mujeres de hecho entraron a la modernidad en el vestir (aún cuando en tiempo ya habían entrado a experiencias más modernas) fue precisamente porque imitaron los esquemas que habían estado disponibles para los hombres desde mucho antes.

Según Hollander, la apropiación del armario masculino en la experiencia de estilo de las mujeres ha sido una manera de saborear la modernidad y también un proceso que parece no haber terminado. No hay nada nuevo en que las mujeres presten, asimilen, usen y se hayan acostumbrado a cosas del vestir que antes eran exclusivamente para ellos.

Pero si el tema entra aquí es porque de ese proceso las mujeres han obtenido varias ideas de lo que hoy en día pueden y prefieren ponerse: confort, movimiento, fluidez, seguridad, gestos corporales relajados, despreocupación y el leve corrientazo de poder que puede efectuar sentirse dueña del propio cuerpo vestido.

Así que esas son cosas necesarias para las mujeres modernas. Pero, tanto STYLE MAFIA, como las mujeres que se pueden sentir identificadas con el sello son mujeres de la hipermodernidad. Es decir, hace mucho están más que familiarizadas con la facilidad de movimiento que permite un pantalón, una prenda con sastrería o una pieza holgada y confortable. Son herederas de ese coolness que se desprende del confort o de las piezas de sastrería.

Lo que STYLE MAFIA consigue es recoger varias de las ideas que circulan actualmente en la atmósfera actual. Logra reflejar bastante del temperamento estético general. Hijas del eclecticismo de la era digital, las mujeres de hoy también sienten afinidad por ciertas estéticas que las hacen sentir cercanas a las imágenes que están acostumbradas a mirar.

Y hoy esas imágenes comunican, con frecuencia, minimalismo, urbanidad, detalles visuales que atrapan una mirada colectiva acostumbrada al exceso de fotografías, jugueteo con proporciones, mezcla de tiempos (una pincelada retro con un matiz ultra-moderno), facilidad de uso pero también ornamento.

Drama en las blusas. Visos setenteros o esculturales. Guiños a las arquitecturas en las formas. Hombros descubiertos. Confort con ornamento. Estructura y fluidez. Formas cuya feminidad nos hacen mirar dos veces el resplandor de la pantalla. Ropas que están conectadas con el pulso del momento y que en este caso son amigables al deseo apetitoso de compra en términos de precio. Ropas que emulan siluetas que ya son insignes para la mirada digital.

La fusión entre el deseo moderno de estar confortable, en posesión del cuerpo envuelto y la añoranza hipermoderna de ser parte de la moda, de retener la mirada en la pantalla o en una ocasión social, a través de la funcionalidad ornamentada.

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