La ropa nueva

by

12494716_10153666018458867_3388540933830997200_n

La ropa nueva tiene un lustro delicioso.
Es la energía que destila, lo que en ella se esconde cuando está a punto de ser nuestra: es decir, la promesa que vibra.

La chispa de posibilidad que nos ofrece en su futuro próximo. Judith Thurman escribió que comprar es navegar una cadena alimenticia de deseo. Otra escritora relató que lo más alentador de un vestido es justo la posibilidad de tenerlo. Una vez cae en nuestra posesión pierde ese fulgor prometedor. La ropa, una vez consumida, aún cuando está por ser usada por su nueva poseedora, pierde ese lustro que nos alienta el deseo antes de convertirla en una nueva decisión de estilo.

Nuestro gusto, además, nuestro deseo por agregar algún objeto o forma de estilo, cae hoy bajo el influjo de lo que las imágenes dominantes legitiman.  De repente queremos una estética distinta, sentimos la que hemos venido manejando como una especie de lejana inclinación.  Las imágenes que vemos, instante a instante, van tejiendo en nuestro inconsciente una especie de hechizo – es el deseo, el apetito por hacer de ropas nuevas el objeto de nuestra posesión; de cazar esa promesa, el lustro de la delicia, la posibilidad de un nuevo modo de vestir.

El bello set de lingerie es de la poética firma colombiana @amoresfilosoficos

No tags 0

No Comments Yet.

What do you think?

Your email address will not be published. Required fields are marked *