Blazers: lenguaje chic (y parisino)

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CABEZOTE_BLOG_5ABRIL

Contenido exclusivo para el blog de NAF NAF, Le Style Naf Naf.

“La ruta más rápida que tiene una mujer para alcanzar el misterio siempre ha sido la de vestirse como un hombre”, escribió Joan Juliet Buck. La frase era parte de una reflexión sobre las “mujeres peligrosas”, esas que no se comportan según las tradiciones de su momento, las que no están buscando esposos ni citas amorosas, y las que confunden o retan precisamente porque emanan eso que tanto se ha perdido en nuestro mundo de exhibición digital e inmediatez: misterio.

Si conectamos esta idea con un concepto muy francés como el allure, – una palabra que además no tiene traducción – podemos encontrar una similitud muy interesante. El misterio y el allure son como el “no sé qué” (je ne sais quoi) que se dice tienen las mujeres chic, las mujeres peligrosas, las mujeres francesas a la hora de vestirse – en últimas, toda estirpe de mujer que dice mucho con su presencia, que atrae, que magnetiza, que desprende una energía fuerte.

Y sabemos bien que fuerte puede significar usar ropas masculinas sin ser masculina. Lo que se presta de esa ropa son las virtudes de una vestimenta que está pensada para girar en torno a la posibilidad de estar activo.

Muchas de las mujeres que en el pasado usaban piezas de hombre – incluso cuando era ilegal que una mujer usara pantalones – lograban por lo general un efecto preciso: resaltaban su feminidad a través de la ropa masculina. Katharine Hepburn y Marlene Dietrich son ejemplos vívidos.

Uno de los rasgos de estilo que lleva el imaginario de lo parisino se basa en el contraste visual que crea lo masculino. Es lo que permite que una mujer se vea sexy porque está cómoda, porque es dueña de sus movimientos, porque se desliza con facilidad por las aceras de la ciudad, porque no está demasiado consciente de cómo se ve ante los demás.

En ese decálogo de vestir, hay prendas que abren la ruta hacia esos gestos cómodos y poderosamente chic. En el caso de lo francés, suelen ser piezas ultra-femeninas o con mucha carga masculina. No necesitan mucha combinación para verse estilosas y apetecible.

Emmanuelle Alt, la directora de Vogue París, suele vestir de manera muy simple pero poderosa. Uno de sus patrones son los blazers – afilados, pulidos, con aire masculino. Van con jeans pitillo o con un cinturón; van con básicos lujosamente sencillos. El efecto que tienen en ella hace eco en las otras mujeres que lo usan de las maneras más distintas.

Un blazer es cómodo, fuerte, fino, imprime un aire masculino, confortable, práctico. Sobre los hombros de una mujer, crea un exquisito contraste. Le imprime esa energía que le ha dado a lo largo de la historia usar ropa prestada del armario masculino: un poco de fuerza, de elegancia sin esfuerzo, de practicidad libre, un aire parecido a esa gracia que tiene el misterio.

– Leer más en: http://blog.nafnaf.com.co/content/blazers-lenguaje-chic-y-parisino

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