Pequeños sueños llamados ropa

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Materia de Moda con SINGER

Vanessa Rosales
 

¿Quién puede negar que, en sus momentos más bellos, la moda es un paisaje de fantasía para las mujeres? Un universo de ensoñaciones, de materiales preciosos, de formas que nos hacen añorar adorarnos de maneras que nos deslumbran con su ingenio. Cuando miramos aquellas imágenes de las modelos de los años 40, de esas imágenes que salían en las páginas de la Harper’s Baazar y la Vogue del momento. Cuando entendemos la fuerza que tenía la moda en la juventud, en la música, en los pálpitos que traían cambios para siempre. Cuando vemos pasarelas del brillante y desaparecido Alexander McQueen. Cuando regresan las semanas de la moda y paseamos nuestros ojos por las galerías de Street style, donde aparecen las mujeres más creativas del mundo actual. Suspiramos, soñamos, añoramos, deseamos, fantaseamos.

La moda nos puede hacer soñar.

Pero, en un mundo que nos presenta de manera constante cambio sin cesar, donde nuestros ojos no dejan de espabilar ante tantas imágenes que muestran, sobre todo, más ropa, más zapatos, más carteras, cambio, cambio y cambio, la moda a veces nos hace sentir carentes. Nos puede hacer hace sentir inadecuadas. Nos puede hacer sentir que no tenemos lo suficiente. Y también nos seduce con un exceso de apariencia – cambiemos ropa por seguir el ritmo, sigamos las tendencias por el mero impulso de cambiar, ignoremos el sentido de por qué nos ponemos lo que nos ponemos y reaccionemos únicamente al apetito insaciable por más, más y más.

¿Podemos crear un punto intermedio? ¿Podemos armarnos una relación con la moda que nos conecte con esa parte de fantasía, de belleza, de ensueño, sin desconectarnos del significado que hay detrás de las cosas bellas?

Cosiendo.

Digamos que vemos La Ventana Indiscreta, de Alfred Hitchock, donde aparece la deslumbrante Grace Kelly con vestimentas – hechas por Edith Head – que nos arrebatan con su belleza. ¿Qué tal si queremos algo así adaptado a nuestra época o a nuestro cuerpo? Es posible que los diseñadores locales o las tiendas de moda rápida no nos ofrezcan una fantasía de moda tan peculiar. ¿Cómo hacer realidad nuestra pequeña fantasía?

Poniendo en movimiento nuestra soledad creativa, alentando una máquina y sus sonidos prometedoras, retirándonos un poco del ruido digital, trayendo a la realidad una pequeña fantasía que nos conecte, que nos recuerde que la moda puede ser para llenarnos de sentido, soñar.

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