Por qué aprender a coser

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Materia de Moda con SINGER

Por qué aprender a coser

Si la moda nos alcanza de manera rápida, si podemos alcanzarla con un clic o a través de una compra en cadenas que tienen como característica la velocidad, ¿por qué retomar o iniciar una práctica que requiere tiempo, calma y mucho de lo que contradice lo digital?

 

Vanessa Rosales

 

La moda nunca había existido como la conocemos hoy. Nunca había estado tan presente, nunca había sido tan fácil mirarla, nunca había sido un tema común para tantos. Por supuesto que la gran constante de la moda es, en sí, el cambio, y ninguna de sus expresiones puede parecerse a la de un tiempo distinto y anterior, pero siempre vale la pena refrescar que esta moda, rápida, siempre presente, y tema de interés general, no tiene precedentes.

Como tantas otras cosas, la moda fue durante mucho tiempo para y de pocos. Que tantas personas se interesaran en sus movimientos no era posible en parte porque no había acceso. Y las imágenes se encargan también de definir la manera en que, históricamente, las personas se han relacionado con ella. Antes las imágenes llegaban más lentas y en formatos limitados.

Para saber y sentir que la moda de hoy es una presencia siempre envolvente, y que es así en parte también por que es ultra-rápida y fácil de ubicar con un clic o un golpecito sobre un teléfono, no es necesario volver a su historia y desmenuzarlo todo otra vez.

Sabemos bien, como hijos de este tiempo, que la moda está en todas partes y que ha llegado a un nivel donde los medios y participantes se preguntan, con frecuencia, si no será demasiado, si es posible mantener este ritmo, si es completamente ético la forma en que se hace ropa de manera tan apresurada, si los creadores soportarán tanto e incluso si los formatos de siempre, como los desfiles, seguirán siendo relevantes.

La moda no es excepción cuando de articular los extremos humanos se trata. Es decir, por un lado, que la moda se haya instalado en la cultura popular ha tenido efectos positivos: se volvió accesible para personas de todo tipo, en muchas partes del mundo, y también, al hacerse tan potente, ha ido ganando batallas en el mundo académico. Los círculos que antes y durante tanto la desdeñaron, han comenzado a aceptarla como un tema de estudio serio, por ejemplo.

Pero, el exceso puede saturar. La presencia radical de algo puede sustraerle densidad y significado. Estamos tan habituados a la moda, presente sobre todo en pantallas de computadores y teléfonos, presente como nunca en grandes medios, y presente en la visión de tantos opinadores e intérpretes, que nos parece natural. Y se sabe bien que rara vez evaluamos lo familiar con la distancia necesaria para apreciarlo de una manera diferente.

Tanta moda nos está saturando. Su velocidad, sus circuitos cortísimos, sus ciclos más rápidos, su exceso de blogueros, sus colecciones abundantes, sus ítems imparables, su exceso en general.

Pero si la moda es, gratificantemente rápida – clic y estamos en las pasarelas internacionales, tap y estamos presenciando lo que se ponen las españolas, zoom y podemos ver con lujo de detalles – y si, además, gozamos de la posibilidad de poder comprar tendencias y conceptos también de manera rápida, ¿para qué y por qué considerar la práctica de coser?

Una de las maravillas de la moda que nos rodea es que se caracteriza por reflejar una era donde precisamente esa velocidad ha hecho que todos los estilos sean válidos. Es decir, cuando se agotó la novedad como gran ideal de la moda – ¿hasta cuándo podía darse algo total y enteramente nuevo? – el paisaje dio un giro y se volvió posible que muchos tipos de estéticas coexistan sin dominar una sobre la otra.

Es decir, una de las maravillas de la moda actual es darnos el regalo de la mezcla. Si mezclamos, por ejemplo, los setentas con lo urbano contemporáneo en un look, también podemos mezclar presente y pasado en otros aspectos.

Coser – hacerlo, retomarlo o aprenderlo – es una manera de tomar algo bello del pasado (antes era mucho más común que las mujeres tuvieran que aprender a hacerlo), y mezclarlo con los estímulos y las posibilidades de un presente.

Coser es una manera también de salirnos de una moda que se siente a veces saturada, en estado de fatiga. Es hacer algo que requiere calma, tiempo, concentración, espacio creativo, desconexión y encuentro con uno mismo.

Puede ser una manera de entender mejor la ropa que nos rodea, de sortear los volúmenes de información a veces difíciles de manejar. Puede ser una manera de hacer nuestras propias visiones. O de desconectarnos de la marejada digital. Una bonita manera de usar algo que fue común en nuestro pasado para tener una perspectiva distinta de nuestra moda presente.

Singer - Costurero

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