El turbante, espacio de tensiones y culturas

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Por: Adela Cardona

Celia Cruz, Bianca Jagger, Carmen Miranda, Greta Garbo, Lara Turner, Elizabeth Taylor, Solange Knowles. Mujeres todas ellas, íconos, imágenes, que han influenciado nuestro vestir femenino. De distintas épocas y estilos, su común denominador es un retazo de tela que adquiere, con la torsión, la cualidad de cubrir y adornar y que está plagado de una historia pluricultural y rebelde: El turbante. Atado, retorcido, amarrado, este ha cubierto nuestras cabezas durante siglos. Pedazo de tela lleno de historia, de resistencia, de religión hace parte de un sin número de culturas y atraviesa las más variadas simbologías.

De estas —los sihks y los muslmanes también lo usan — la que más se acerca a la nuestra, la colombiana, es la afro. Hay quienes dicen que el turbante se originó en el África Sub-Sahariana y ha sido desde entonces una prenda fundamental para las mujeres afro, según Emilia Eneyda Valencia, presidenta de Afrocolombia Mujeres. Para ella, los nudos del mismo indican jerarquía y saber y es usado como una reina llevaría una corona.

Pero las coronas pesan y esconden las tensiones de poder de las mujeres afro esclavizadas en latinoamérica y Estados Unidos. Según Valencia, las elaboradas trenzas que suelen llevar las mujeres afro eran consideradas por las amas blancas como un factor de seducción ante sus maridos —y un lugar en el que podían esconder semillas —, y sólo reforzaban la idea de que las negras esclavizadas estaban condenadas a la perdición. Por eso les daban, entre su dotación de ropas, una tela para cubrirse la cabeza. Hoy persisten algunas de estas asociaciones negativas: en términos de belleza, la mujer negra es desdeñada cuando sale con su pelo crespo al natural.

Además, entre las afrocolombianas, las palenqueras y las raizales, esta prenda es también un símbolo de resistencia a la aculturación y una forma de reafirmar la identidad. Es parte de la realidad de la cultura, porque se constituye como una reacción emocional ante el ambiente hostil y la discriminación que enfrentan. No obstante, al usarlo, las personas no siempre tienen presente esta dolorosa historia que tiene detrás.

Este vaciamiento de significado en la moda no es exclusivo del turbante, ella a engullido y vuelto mercancìa expresiones de resistencia como el Punk, el Hippismo, el Beat. En el caso del turbante, este tuvo su introducción en la moda francesa con Poiret y su orientalismo. Luego con el auge que tuvo en los años treintas y cuarentas en el Film Noir, que lo llevó a un “blanqueamiento”: empezó a usarse en telas consideradas más valiosas y con aplicaciones de plumas y piedras preciosas. Y en los setentas con el pelo suelto por debajo y el nudo por detrás de la cabeza.

Hoy, con el nuevo auge de los setentas que se vive en las pasarelas —desde Missoni, pasando por Saint Laurent, hasta Moschino en sus colecciones spring/summer 2015— este accesorio está más vivo que nunca. Con estampados africanos hechos de algodón, terciopelo o seda; con el pelo suelto o recogido, se avistan en las calles y los cuerpos de los más diversos sujetos y en las colecciones de diseñadoras afrocolombianas que están recuperando la tradición diseñando turbantes como Lia Samantha, Miss Balanta y Neyla Preciado.


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