Mujeres de Oficina

by

Notas de Estilo con RAGGED

Apuntes sobre el vestir en el trabajo.

Vanessa Rosales

 Fotos por: Angélica Moreno

Para las mujeres, vestirse siempre puede ser entrar en un juego. Divertirse con la idea de que, al vestirnos, podemos tener un poco de actriz. Variar, experimentar, ensayar, vernos de manera totalmente distinta a la anterior o cómo lucíamos hace unos días.

El estilismo puede ser justo eso: una mascarada que nos permite jugar con todo lo que la moda, con su variedad, nos regala.

Pero no todas las mujeres asumen esta manera de vestirse. La mayoría de nosotras cae casi siempre en el uso de piezas parecidas, o en ponernos casi siempre lo mismo.

Es un impulso común. Buscar siluetas familiares. Combinar cosas que se parecen. Comprar la versión parecida de algo que ya teníamos. Muchas mujeres usan un porcentaje mínimo de lo que esconde su armario.

Esto es un síntoma común en la mujer que se viste todos los días. Es una costumbre habitual. El tiempo para crear puede ser poco. Una mujer puede sentirse abrumada y nerviosa con tanta posibilidad. Tal vez sentimos que nuestra imaginación es limitada.

Pero, ¿qué pasaría si hiciéramos el ejercicio de llevarnos a asumir ese rol de actriz?

¿Qué pasaría si usáramos ocasiones tan cotidianas de la vida como ir a trabajar o habitar nuestras oficinas para asumir esta posibilidad? Es decir, para retarnos, alegremente, a ponernos cosas distintas, a hacer de la cotidianidad y sus rutinas una oportunidad para intentar algo – sutil pero significativamente – distinto.

La noche, por ejemplo, es el lugar donde pensamos que se vale más este tema de ser actriz. Y es cierto. El glamour nos tranquiliza si nos animamos a algo más dramático o atrevido.

Pero las pequeñas diferencias en nuestro día a día pueden tener efectos definitivos. A veces, sí, en cómo lucimos, pero mucho más en cómo nos sentimos.

Si siempre usamos faldas, intentar formas de pantalones puede hacernos sentir bastante distintas. Si lo nuestro son los jeans, tal vez sustituirlos por el pantalón de la temporada también pueda refrescarnos.

No se trata de una movida radical. Ni de traicionar nuestros gustos o lo que consideramos nuestro sello. Se trata de animarnos a experimentar una de las características de la moda femenina: variedad.

En la oficina, en el trabajo, en la rutina, podemos acoger esa variedad de manera sutil.

Intentando cambiar una pieza clave que utilizamos con frecuencia. O combinando una prenda muy básica y sólida con ítems con los que nunca habíamos pensado que era posible.

Si la rutina personal son las faldas, una sutil diferencia en la forma de estilizarte y sentirte pueden ser los pantalones.

Pueden tener un aura mod, un aire medio británico, una elegancia urbana que forma contraste con colores otoñales y una pieza tan básica como un saco tejido marfil. Puedes animarte a usarlos en A o rectos y un poco subidos.

Si la costumbre son los jeans, se vale ensayar el mismo saco con falda, midi en vez de mini. Las variaciones pequeñas tienen efecto: transforman el look, y a través de un sutil cambio, nos hacen sentir distintas.

Vestirse para la oficina casi siempre implica cuidar un poco la osadía o el exceso. Así que asumir el rol de actriz en este contexto puede ser simplemente animarnos a hacer un cambio sutil pero determinante.

*

Pantalón, saco y cartera de RAGGED

4 2 1267 5 3 10

LOOK 2

1611

LOGO RAGGED

 

 

 

No Comments Yet.

What do you think?

Your email address will not be published. Required fields are marked *