Crítica de moda

by

11224427_10153283589233867_1167328142506933774_n

Para hacer crítica de moda se necesita, en general, un amplio conocimiento histórico y teórico sobre el tema. Para Holly Brubach, por ejemplo, un crítico de moda, a diferencia de un reseñador, debe tener una amplia perspectiva cultural; conocimiento de confección, sastrería y construcción; y una aprehensión sólida de la historia de la moda. El que escribe sobre pasarelas, por ejemplo, debe tener conocimiento de términos de manufactura, asuntos técnicos de costura y también conocimiento histórico. La editora de moda que promociona y analiza ropas desde las páginas lustrosas de la revista y su versión online debe estar intensamente empapada del rótulo de tendencias y poseer, al escribir, un lenguaje narrativo y juguetón. De moda se puede escribir de formas distintas; para detectar tendencias de consumo, para reportar una tendencia y sus motivos, para perfilar la trayectoria e intencionalidad de un creador.
Pero el modelo de crítica que aquí se propone es uno donde el crítico o la crítica tiene una mirada que va más allá de la pasarela o de la ropa, que usa la moda como un portal hacia otras cosas más intangibles. Aquí la ropa es un medio para analizar y escribir sobre asuntos como la identidad, la feminidad, la cultura y el zeitgeist (o espíritu de la época). En otras palabras, lo que se propone aquí es un género de escritura donde la moda es un vehículo para hacer algo más parecido a la crítica y teoría cultural. Pido aquí particular indulgencia con el lector, que se hallará, de repente, en un terreno cargado de híbridos. Porque este tipo de escritura no es del todo académica ni tampoco puramente periodística; pero puede extraer recursos de ambos campos de formación.
Tampoco es un modelo agotado ni completo en su definición, sino un punto de partida para la reflexión, en un país donde la moda está de moda y donde la estética está alcanzando nuevos niveles de validez para el escrutinio intelectual. Es un modelo que, además, también tiene como fin legitimar lo femenino en un país marcadamente machista. Así como alentar la posibilidad de que la moda y la estética en Colombia sean vehículos para establecer nuevas posturas frente a nuestra identidad como país.

No tags 0

No Comments Yet.

What do you think?

Your email address will not be published. Required fields are marked *