Cómo renovarse sin comprar

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*Contenido exclusivo para el blog de NAF NAF, Le Style Naf Naf.

La moda tiene todo que ver con la percepción. Para algunas mujeres, el hecho de tener que reinventar o darle aire fresco a una prenda que han usado muchas veces es un alegre reto, una oportunidad para revivirse y crear. Para otras, por el contrario, puede ser una desalentadora tarea, un encuentro con el desgaste y el tedio, un recordatorio de que la prenda, antes amada, ya no tiene un efecto de emoción.

La moda siempre ha sido también acerca de promesas, un encuentro con algo nuevo que nos hará más adecuadas a su mayor elemento de seducción: esa idea de poder renovarse eternamente a través de cosas bellas que cubren nuestra apariencia. Por eso, durante largo tiempo, la moda fue un indicador de clase social y posibilidad económica – eran pocos los que podían darse el lujo de reinventarse constantemente, adoptando lo nuevo y lo bello.

Pero cuando vemos la moda como un portal hacia la identidad y como un tema donde el estilo se marca más por la creatividad, la renovación se ve bajo otra luz y no necesariamente tiene que darse a través de la compra de cosas nuevas, de la actualización literal del armario, de deshacerse de lo viejo y reemplazarlo por lo nuevo. Renovarse puede ser, como tantas cosas, una cuestión de percepción.

Podría decirse que la percepción puede ser incluso más poderosa que el efecto delicioso que tiene una prenda recién comprada o nueva. Digamos entonces que tu mirada atrapa en tu armario una pieza de hace mucho no te pones, oculta, olvidada, y que usaste con frecuencia en otra época. Tal vez te recuerda a una sensación de la mujer que entonces eras. Puede suceder que al usarla de nuevo, sientas una pequeña adrenalina de renovación. No la usas ya con lo de antes, le has agregado combinaciones nuevas y sobre todo, recuerdas por qué la compraste, valoras su belleza, te reconectas con ella.

O tal vez encuentras que la prenda que más usas tiene otras fórmulas que te refrescan los motivos del amor que le tienes. Descubres que vale explorarla al verla diferente. Y entonces, esa pieza habitual, cotidiana, se te revela posible y tú con ella.

Renovarse entonces es, como tantas cosas también de lo femenino, un asunto de perspectiva – a veces más que de ropa o de creatividad de estilismo. El reencuentro con una prenda vieja o la inyección de nuevas energías a una pieza de todos los días es, finalmente, el encuentro de una mujer consigo misma. Un instante de perspectiva donde ese delicioso sentimiento de renovación sale de la mujer que lo busca dentro de sí.

– Leer más en: http://blog.nafnaf.com.co/content/cómo-renovarse-sin-comprar

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