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Cuando una mujer se mira en el espejo, el objeto le devuelve la imagen de una mujer que es, evidentemente, ella misma. Y sin embargo, este acto, aparentemente sencillo y rutinariamente cotidiano en la vida femenina, poco consiste en un hecho simple. Al mirarse en el espejo, una mujer rara vez observa un reflejo literal.

Se ve a ella misma, por supuesto, en ese acto de reconocimiento que es al tiempo indescriptible y acostumbrado; el mismo que describe Lacan en una de sus teorías, cuando el niño o la niña se contemplan por primera vez en el espejo y se descubren separados del mundo que les rodea en su presentimiento sensorial.

Entre la mujer que se mira y el reflejo que el espejo le devuelve parece existir una especie de materia flotante e invisible, un cúmulo de asuntos que interpelan su vista y que inciden en el reflejo que ella puede observar. Mirarse es un acto físico, que se activa con el sentido visual; pero ser mujer y mirarse en el espejo expande la acción a una experiencia que está erosionada por la historia de lo femenino y su vínculo con las imágenes. Porque la mujer siempre ha sido imagen. Y esto es causa de sus deleites y sus martirios.

Mirarse en el espejo es, entonces, un acto físico, un hecho de todos los días, una experiencia visual. Y sin embargo, la forma cómo una mujer se percibe está impregnada de un repertorio de elementos casi siempre intangibles: el estado de ánimo que la compone en ese momento preciso; el esquema mental; las miradas potenciales que podrán verla en caso tal de que vaya a realizar una aparición pública ese día, la ocasión de su vestir. ¿Es domingo, está inmersa en lecturas matutinas y su ropa es holgada y confortable? ¿Es sábado por la tarde y va al encuentro con otras mujeres que celebran también la creatividad en el vestir? ¿Es viernes, al ocaso, y espera al hombre que le es familiar? ¿Va, en cambio, a desplegarse frente a un hombre que es aún desconocido? ¿Está retocando el labial en la quietud de su tocador o fugazmente, en el semáforo, buscando su boca en el retrovisor? El reflejo varía según la razón por la cual se mira para comprobarse a sí misma.

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