Un día para extrañar el Caribe

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Bogotá, que es musa de mis afectos, es dueña de un modo de contraste particular. Colombia en sí es un esquema de contrariedades, propias, se concederá, de un lugar despojado de estaciones, colmado por micro esferas climáticas y estilísticas. Un terreno que en lo material y lo simbólico ha sido esculpido siempre por la fragmentación.

El contraste es un rasgo frecuente de lo colombiano. Hay que ver, en mi tierra del Caribe, cómo colisiona la belleza de luz miel salpicada por flores del rosa más vivo con las miserias más impensables. Ejemplos breves y abstractos. Pero uno de los aspectos del contraste en Bogotá es, como brotó en una conversación telefónica hoy con el magnífico interlocutor que es @felipe3cero2, una circunstancia peculiar: un reto que se materializa, cotidianamente, en sus cambios feroces. Bogotá es una señora impredecible, que amanece envuelta en brumas de opacidad y que puede decidir, sin previo aviso, sumirse en una repentina alegría soleada, dejando a su espectador – que intenta ornamentarse según las pistas de la mañana – despojado de toda certeza sartorial. O anímica.
Muchas ciudades ofrecen una radiografía climática precisa. El individuo se prepara, si vestirse es para él o ella un rito, se asoma a las predicciones del día y ajusta su cuerpo y su ánimo a un vestir que intenta una sintonía con la temperatura, sus grados y sus ofrendas cromáticas.

Pero en Bogotá la predicción es, por lo general, ilusoria y huidiza. El contraste más radical puede suceder acaso en las horas comprimidas de una parte del día.

Sucede, en esas circunstancias, que algo afilado crece en el aire de la cuidad. Un filo anímico. Y tal vez de allí que vestirse para ser conspicuo no sea un apetito común.
Pero nada encarna mejor el contraste que el individuo. En el Caribe querrá o extrañará una pizca de vestir urbano; en la urbe enorme añorará tal vez la familiaridad urbana de su propio país; y en los días opacos que de repente se empapan de soleadas chispas, querrá el sopor del Caribe. O tal vez simplemente velarse, resguardarse en camiseta y jeans.
Bella foto de mi madre @altamarstationery – gran creadora estética en mi vida.

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