Tendencia Naf Naf: Conversational Prints

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9 Saint Laurent setentero - vía Pinterest_0

Contenido exclusivo para el blog de NAF NAF, Le Style Naf Naf.

No tomarse la moda en serio. ¿Cómo hacer realidad esta premisa? ¿Y cómo hacerlo cuando vivimos sumergidas en un paisaje en donde, día y noche, recibimos mensajes, altamente vívidos, desde nuestras pantallas móviles que parecen decirnos: consume, compra, reemplaza, no es suficiente, renueva, transfórmate?

Las seguidoras de la moda saben bien que seguirla a veces implica vivir un poco sacudidas por la sensación de que algo falta, de que nos medimos contra un titán que a veces se siente inalcanzable. De que la moda es una diosa encantadora, que nos atrapa con sus encantos de belleza rutilante, pero que también nos espanta con sus constantes condiciones. A menos que una mujer sepa gozarla. Y hay mujeres que saben hacerlo. Y muchas otras que aprenden a lograrlo.

El asunto es que para muchas y, de alguna manera por la forma cómo nos acostumbramos a admirar mujeres que cambian recurrentemente cómo se visten y lo que poseen, gozar de la moda muchas veces implica eso: poder comprar más, tener más, renovarse a través de la novedad. ¿Qué mujer no goza con la sensación de frescura y promesa que la invade cuando se hace posible para ella una compra?

Pero la enorme mayoría de mujeres no puede realizar la fantasía de una adquisición sin tregua. La arrolladora crítica de The New York Times, Cathy Horyn, siempre ha dicho: ¿quién tiene el dinero y el tiempo para eso?

Hay otras formas de gozar la moda. Y una de ellas es precisamente salirse de su embrujo como condición. Es decir, usar la moda como medio pero no como definición. Lo que nos ponemos nos ayuda a expresarnos pero no nos define. La ropa que nos viste nos permite decir algo de quiénes somos pero no es lo que somos. Por eso las mujeres podemos revolotear en estilos distintos. Por eso miramos fotografías del pasado y nos encontramos con otra mujer, en otro momento de nuestra evolución.

Y está también la posibilidad de aprovecharnos de la época de moda en la que vivimos. Una especie de carta infinita que nos permite jugar sin restricción. Esto sucede no sólo porque en nuestra época podemos ponernos vestidos formales con tenis, así como combinar estampados muy distintos, sino también porque hay tendencias que nos sitúan en el terreno de un juego que puede ser casi infantil.

Digamos los estampados de dinosaurios, de planetas, de donuts, de muñequitos, de elementos que tienen un toque surrealista, un matiz de chiste, una pizca de pop. Son recuerdo de que la moda hoy, sin duda, es libertina. De que tal vez porque ya no puede ofrecernos novedad, tiene también que mantenerse viva a través de trucos que la mantengan llamativa. Especialmente, en una era digital, donde el exceso de imágenes nos alimentan la ilusión de que todo lo hemos visto.

Pero esta tendencia no ha estado viva solo aquí. En los cincuenta apareció. En los 30, con una Elsa Schiaparelli impregnando ropa de surrealismo también apareció. Con Saint Laurent también hubo destellos de ese espíritu juguetón. ¿Qué nos dice eso? Que los estampados divertidos invitan, en distintos capítulos de la moda, a que las mujeres se conecten con su sentido de estética pero también de humor.

Esa cualidad infantil y humorística también nos recuerda que la moda, tomada con ligereza y gozo de espíritu, nos permiten algo fundamental para la vida: la risa y la diversión. Así, podemos cubrirnos con ella, sumergirnos en ella de manera animada y cómplice, con alegría, con despreocupación. Y cuando nos parezca una hechicera poderosa, podremos avanzar hacia ella con la liberadora fuerza de la risa.

– Leer más en: http://blog.nafnaf.com.co/content/tendencia-naf-naf-conversational-prints

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