Conversación de estilo en: Fashion Radicals

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JUEGO A DOS OJOS, DOS VOCES: Photophone iShoot

http://www.fashionradicals.com/editoriales-de-moda/juego-dos-ojos-dos-voces-photophone-ishoot/#more-37617

Este ejercicio es un de esos experimentos Fashion Radicals donde nos gusta invitar a personas a conversar desde su saber hacer sobre un tema específico, en esta ocasión planteamos el tema de la fotografía digital en Instagram, los nuevos formatos, el juego de las redes sociales sobre la imagen y el desafío de reinvención. Este ejercicio no es algo inventado de la nada, de hecho fotógrafos como Nick Knight ya han creado editoriales con teléfonos móviles, en formatos Instagram y con edición de filtros digitales, nosotros invitamos a Andrés Sierra (fotógrafo) y a Tattiana Echeverri (productora y fotógrafa) para que crearan una editorial con sus Iphones y pusimos a conversar a Vanessa Rosales (escritora de moda) con Jose Luis Ruiz (fotógrafo y director de La Gazzeta) sobre la imagen de moda y sus nuevos formatos, aquí está el resultado: Juego a dos ojos, dos voces: Photophone iShoot.

Fotos: Andrés Sierra y Tattiana Echeverri

Dirección de Moda- Makeup&hair : Tattiana Echeverri
Asistentes: john Pizarro – Laura Restrepo 
Modelo: Ana María Ibarbo Uno x Uno 
Edicion- Colorizacion: iPhone 5s

Juego a dos ojos, dos voces: Photophone iShoot parte de la inquietud que nos genera el cambio que ha tenido la fotografía de moda, su producción y creación gracias a los nuevos formatos y/o aparatos con los que se crean las fotografías hoy en día, basta con indagar para darse cuenta que hay miles de producciones hechas con teléfonos móviles, como también cámaras de gran formato con acceso a internet que toman imágenes para ser solo publicadas en redes sociales, los lenguajes y formatos interactúan entre sí y borran las barreras del purismo para validar la inmediatez, el Yo soy todo y la experimentación.

Vanessa Rosales (VR) desarrolló sus tesis de Fashion Studies con la idea de analizar las imágenes que producen los blogs de street style, los blogs de estilo personal y las imágenes de Instagram, pues para ella esas tres plataformas crean las representaciones pictóricas que marcan el estilo contemporáneo.  “Hollander explica que somos una civilización productora de imágenes, una civilización que siente la necesidad de ver el mundo humano – tanto el real como el imaginario – a través de imágenes que se parezcan a la realidad. Por eso, dice, si bien la fotografía y el cine son los grandes medios para el arte figurativa en el siglo XX, desde mucho antes de la existencia de la cámara fotográfica hubo siempre todo tipo de representaciones pictóricas; pinturas, impresos, grabados. Lo que tienen en común esas representaciones es el hecho de que los seres humanos se han medido con base a ellas; y que las representaciones pictóricas de cada época marcan lo que en ella se siente natural, en la realidad y en el vestir. Con respecto a la moda, Hollander cree que son las imágenes las que definen lo que es estilísticamente celebrado y aceptable en cada momento, esta es la médula de su teoría y lo que más me gusta de ella. Por eso, Hollander argumenta que el acto de vestirse en cada momento de la historia se hace con referencia a las imágenes que existen y predominan en ella. Es el estilo de la imagen en el que se representa a las personas vestidas – en el medio que predomine y el que más se sienta realista para ese momento dado – lo que gobierna la forma cómo creamos y percibimos nuestro propio vestir.” nos cuenta Vanessa.

Para el fotógrafo Jose Luis Ruiz (JLR), la relación del hombre con su imagen comienza con el retrato pictórico, pero su democratización está a cargo de la fotografía que permitió, en un principio, a las clases burguesas poder acceder a su propia imagen elaborada por los fotógrafos de estudio y popularizada en las tarjetas de visita. Luego en 1888 con la Kodak 100 aparece no solo la primera cámara para aficionados sino también un eslogan que marca la evolución de los equipos fotográficos hasta la fecha “usted aprieta un botón nosotros hacemos el resto”, lo cual inicia el momento donde el ciudadano común empieza a realizar sus propias imágenes. Por otro lado la evolución del lenguaje fotográfico y su popularización a través de los medios impresos nos entregó los patrones de lo que en su momento era visualmente valido y creó los códigos de representación del cuerpo, estos códigos incluyen no solo la visión de lo fotográfico sino también de lo socialmente permitido, por lo que a medida que el cuerpo de la mujer se libera, las poses y actitudes que puede asumir frente a la cámara, lo hacen también.

Ahora bien, porqué en esa idea de democratización de la moda, las imágenes se han vuelto tan homogéneas, basta ver y seguir a varios de los más exitosos personajes en Instagram para darse cuenta que son las mismas poses, los mismos set, etc. 

JLR: Los estilos de la imagen se deben a razones técnicas y estéticas: lo técnico establece limitaciones en la manera que podemos hacer algo, por ejemplo, sostener una cámara para tomarnos una foto sin ayuda establecerá determinadas y limitadas poses posibles. Hoy el palo para las selfies establece un nuevo tipo de imagen que rápidamente es copiado por gran parte de los usuarios estableciendo un nuevo estilo de imagen.

Pero también las imágenes en cada uno de sus usos y/o géneros: portadas, retratos, desnudos, etc, establecen un código a través de la repetición de su propio contenido. En mi opinión los personajes de Instagram en su mayoría no están interesados en la creación de ningún lenguaje fotográfico (no están interesados en las fronteras de lo fotográfico como medio de comunicación como si lo estaban los fotógrafos del siglo pasado) solo reproducen con los medios a su disposición los ideales del grupo al que dicen pertenecer y lo que buscan en sus imágenes es parecerse a (validarse a través de) otras imágenes que han visto.

Si hablamos de Instragram y las redes sociales aparece un fenómeno nuevo en el uso de la imagen: no solo se es espectador de la imagen como sucedía en los medios impresos, además se es autor, lo que nos presenta una nueva lógica, autoreferencial, en la creación de códigos de imagen.

Nick Knight ha realizado editoriales con Iphone exclusivas para Instagram… Creen, al igual que nosotros, que es ya un nuevo espacio de exploración fotográfico? 

VR: Lo es, por supuesto. Las nuevas tecnologías nunca absuelven o se deshacen de aquellas que las preceden. Las nuevas siempre “remedian” a las viejas; es decir, las incluyen en sus formas novedosas de operar, pero siempre bajo una luz que refleja mejor el contexto en que surgen. Instagram, por ejemplo, es una continuación de la fotografía digital hecha con cámaras digitales, y también es la compresión de lo que ya habíamos experimentado con los blogs y páginas como Style.com. Instagram no rompe con esos formatos, los perpetúa, pero de una manera mucho más inmediata y mucho más portátil. Es decir mucho más adaptada al momento actual.

Y también crea sus propias maneras de ver y sus propias formas de interpretación, formas que se ajusten a su formato visual. Por ejemplo, el formato cuadrado y pequeño implica que las imágenes se hagan de cierta manera para que se pueda apreciar lo que retratan. De ahí el uso de los bodegones o flatlays, por ejemplo, que se ajustan perfectamente a los tipos de mirar que crea Instagram.

JLR: como lo dice Vanessa si, pero no por otro lado, en el caso concreto de Nick Knight para mi la reflexión va sobre los nuevos espacios en los ejercicios de comunicación. Hoy en día puedo hacer un editorial de moda y no solo ir publicando el registro de lo que sucede en tiempo real, el uso tradicional de las redes, sino que puedo interactuar con mi publico y definir con su ayuda los contenidos de lo que estoy realizando al preguntar, por ejemplo, cuál accesorio recomiendan para hacer la imagen. Mas en lo fotográfico la novedad del uso del Iphone no es mayor a la de la realización de un trabajo profesional con un equipo casero. Asunto que hemos visto en el pasado con diferentes equipos y que es una de las tendencias de la realización fotográfica profesional en diferentes ámbitos.

Para mi la novedad en este caso está en lo conceptual, personajes que entienden por ejemplo un editorial de moda como un ejercicio de comunicación que puede usar cualquier medio visual para su divulgación, es más una exploración de los límites de lo fotográfico, en ese sentido el Fashion film es una reflexión similar para un formato distinto.

Pero es importante recalcar que al iPhone unido a las múltiples aplicaciones para intervenir la imagen nos permite aprender a mirar la fotografía de nuevas maneras.

¿Cómo perciben que las personas y la moda se legitimen en Instagram?

VR: Bueno, desde que entramos en la posmodernidad la construcción del yo o de la identidad se hace a través de un performance que se logra mucho a través de bienes e imágenes. En nuestra era ese performance (del yo) se vuelve bastante digital. Es decir, además de usar ciertos bienes o imágenes para afirmar quiénes somos, la construcción de la identidad se hace en gran medida a través de las plataforma digitales. El género particular de los blogs de estilo personal sentó una pauta importante en esa construcción de la identidad, tan popular en los 00.

Instagram es tan interesante también porque ha llevado todo aquello con lo que veníamos interactuando – la rapidez de ver pasarelas a través de Style.com, la posibilidad de ver lo que se usa en las calles de otras ciudades, la narrativa del yo femenino a través de cambios constantes de looks – a un solo lugar: la pantalla plana, en formato cuadrado y a velocidad veloz.

La legitimación de la moda y de las personas a través del uso de Instagram es un índice de cómo ha evolucionado ese performance del yo en la era digital. Incluye referencias que ya venían en uso y las refuerza con nuevas formas de interpretación, como la selfie, un tipo de fotografía que se habilita con el uso del teléfono celular como espejo.

JLR: Creo que Instragram es un espacio que desata múltiples reflexiones sobre nuestra relación con la imagen, la principal, para mi, tiene que ver con la manera en que creamos lenguajes visuales, refiriéndome a estos como la forma en que estructuramos las imágenes a partir de elementos fijos que se repiten y otros variables que cambian de acuerdo a la situación, las fotos del look antes de salir de casa, casi siempre es en el mismo espacio, solo cambia la presencia del personaje, al final un espectador interesado podría descubrir a quién pertenece esa imagen por la descripción del espacio que la acompaña, y esa es la manera en que se construyen lenguajes de marca (y otros códigos de imagen) o en este caso imágenes que se pueden asociar a cada legitimador.

Todo es marketing y la imagen es la reina,  una imagen que ya tiene manuales de uso, de hecho envían a los legitimadores de marca un manual de cómo hacer las fotos para Instagram con sus productos… En qué momento esto de las redes sociales que se creía tan libre entró en el sistema controlado del marketing.

JLR: Para mi las redes sociales resultan ideales para el marketing en la medida que es un sistema que se puede medir, y no resulta demasiado costoso. Además el asunto de lo viral le ha dado un aliciente adicional: casi todos los que crean un contenido para la red de alguna manera esperan que este se vuelva viral. Ganarse la lotería en redes.

VR: Es cierto que las redes comenzaron como un espacio de interpretación autónoma. Como la expresión de un mundo donde, gracias al Internet, cualquiera podía convertirse tanto en consumidor como en productor de contenidos y de imágenes. Pero, inevitablemente, esas nuevas formas de dar visibilidad pasaron pronto a ser absorbidas por el sistema de la moda, hay que ver, por ejemplo, la pasmosa manera en que los blogs de estilo personal tienen hoy muchas características de aquello para lo que al comienzo eran una alternativa: las revistas. Las imágenes son cada vez más producidas, más fantasiosas, más lustrosas, más glamorosas. Por ende, los blogs de estilo personal, que comenzaron como la interpretación de la moda de “mujeres ordinarias” se convirtieron en una forma de publicidad. Y lo mismo ha sucedido con las nociones de espontaneidad que rodean a los blogs de estilo callejero, que, en teoría y al principio, retrataban individuos vestidos de manera interesante y al azar en las calles, hoy, se sabe que muchas de las imágenes son programadas, que las marcas pagan para que las luminarias del street style lleven sus piezas.

La imagen es la reina porque nunca antes había sido tan accesible para el ser humano. Las llevamos en nuestras carteras y bolsillos. En la pantalla del iPhone, en la dinámica de Instagram, las imágenes cambian y se reemplazan a sí mismas instante a instante. Es vertiginoso de presenciar, pero esa característica hace que sea el lenguaje que más hable hoy en día.

José, desde tu experiencia como fotógrafo y en el medio publicitario hacia donde crees que va este lenguaje, que reflexiones te ha provocado

Antes de contestarte eso, quiero decir también que hay una reflexión sobre la construcción de las imágenes comerciales ya que Instagram no solo ha cambiado la manera en que hacemos imágenes sino también la manera en que éstas se aprecian. Cada vez es más fuerte la tendencia de realizar fotos con luz natural e Instagram ha reforzado dicha tendencia, al punto que hoy creo las fotos de alimentos con luz artificial y se sienten falsas, lo que obliga en el caso de querer hacerlas con esa luz, o a que queden muy naturales, o por el contrario aguzar el efecto deseado de artificialidad para buscar una reacción de sorpresa en el espectador.  

VR: para completar lo anterior, creo que ya estamos presenciando algo de su evolución. Por un lado con lo que está haciendo Slo-Mo para el lenguaje, digamos. Una de las cosas que también hizo Instagram fue permitirnos ver – así fueran segundos – mini videos del final de las pasarelas mientras estaban sucediendo. De la misma manera, creo que una de las evoluciones más contundentes lo ha dado Like to Know It, que permite que hoy podamos comprar las cosas que vemos en las imágenes que nos gustan. Es una plataforma muy interesante que refleja el efecto que tiene Instagram en el consumo hipermoderno.

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