by

11822452_10153145799918867_8418261326367066531_n

Bajo el lente de @aldo_decaniz, para @voguemexico

Uno de los temas en las teorías de moda que componen ese largo texto que produje en Parsons llamado “The Digital Fashion Gaze” es la fotografía de estilo callejero.
El análisis, que partía de la idea de Anne Hollander según la cual el estilo o lo “fashionable” está definido por las imágenes que predominan en una época particular, sostenía que las representaciones visuales que definen lo que hoy es estilo (e ideal en moda) proviene de tres lugares: la fotografía tipo street-style, los blogs de estilo personal e Instagram.

El street style, que hunde raíces en la década del 40, cuando notorios fotógrafos empezaron a usar la calle como fondo para sacar a la modelo del estudio y dinamizar las imágenes de la moda, pasó, en los 80, a captar sujetos reales interesantemente vestidos en la calle de manera espontánea. En los 00, surgió el blog de estilo callejero, que combinaba un poco de ambas corrientes y que fue asumiendo nuevas formas, más acordes con su propia época: la mezcla entre lo calculado y lo espontáneo por ejemplo. La “calle”, sin embargo, también fue cambiando y dejó de ser solo el escenario que daban las aceras, pasó a ser también – y bastante – lo que sucede afuera de los desfiles.

Allí, se captan, en las más distintas ciudades, lo que usa la camada de la moda, en esas imágenes fija su mirada la audiencia apetitosa de estilo. Allí se concentran patrones y hábitos. De allí brotan inspiración es para prácticas de vestir cotidianas. El street style, como representación visual, es una de las formas donde se concentra también el espíritu de la moda contemporánea. No es ya la calle exactamente, sino un híbrido, una mezcla de elementos que combinan lo pensado y lo espontáneo.

No tags 0

No Comments Yet.

What do you think?

Your email address will not be published. Required fields are marked *