Roses are Red, Violets are Blue

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En la historia de lo femenino, varios lemas aparecen con frecuencia: las flores, la belleza y lo lunar. Christian Dior, por ejemplo, sostenía la intención de darle a las mujeres un aspecto de flor. Sus faldas levantadas y flotantes tenían, dentro de las intenciones de su visión sobre la feminidad, un vínculo invisible con los pétalos. Había en su visión de la mujer misma una intensa asociación entre flor y mujer. 
Lo floral en lo femenino aparece a lo largo de la historia como fondo, asociación, analogía, estampación, patrón visual en ropa, motivo estética y en lo decorativo. Para algunas mujeres, las flores son una forma instantánea de acceder a la alegría. Algo se aviva en ellas, con cierto misterioso esplendor, ante la cercanía de su flor favorita o en la cacería por un racimo ideal en una floristería. 

En el romance, las mujeres las solicitan. El efecto, del gesto masculino, despierta sentimientos hondos de amorosa gratificación. En la creación de la atmósfera circundante, muchas mujeres las incluyen para avivar de manera silenciosa chispas de belleza. La relación entre lo floral y lo femenino evoca también temas acerca de la belleza en estado natural y en el terreno del artificio. Las flores son un tipo de belleza que nace sin intervención; son bellezas crudas, dadas de manera milagrosa y colorida por la naturaleza misma, en su esplendorosa variedad y su extraordinario abanico. Feminidad también es pasión por la belleza en sus formas más distintas. Y lo floral es uno de los símbolos más poderosos de la pasión por la belleza que caracteriza ciertas sensibilidades femeninas. Postal de una pasión personal y de una forma instantánea, siempre efectiva, de entrar en dominios de la belleza y la alegría. 


Bella foto de la talentosa @lessismorebytramdmartinez – 

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