Reminiscencia Neoyorquina

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Reminiscencia Neoyorquina
(más reflexiones sobre la chaqueta de cuero, prenda favorita) –

Hay días en que la aspereza de Nueva York – con su exceso de criaturas bellas, con su derroche de talentos encumbrados, con sus vientos lacerantes y su frío inmisericorde – hiere al espíritu y una mujer debe recurrir a la ropa que no es ornamento, sino el intento – muchas veces fallido – de rehuir el frío y la aridez. Para rebatir esas corrientes demoledoras, una mujer puede recurrir con frecuencia al negro – esa armadura infalible que, como decían los japoneses, vela la identidad y que, como dice Rick Owens, neutraliza una presencia hasta evadir toda posibilidad de estorbo.

Entonces están los jeans negros y pitillo, las chaquetas de cuero o cazadoras, y ese uniforme de lo cool que otrora fuese el armazón de desadaptados en el Bowery, sumergidos en los trances de la heroína, electrificados como animales por los acordes de guitarras eléctricas, ahogados en los humos del cigarrillo y habituados al hedor de las letrinas pintoreteadas. Un uniforme prototipo, cuyo lenguaje, variable a través de los años y los contextos, ha sido siempre el de la rebeldía y que, hoy, es institución entre los neoyorquinos, tanto en los curtidos como en los recién llegados.

También yo recurrí a ese uniforme y ese armazón, herida por las potencias de Nueva York, haciendo el intento de velarme, de sobrellevar sus intemperies frías, de no extraviarme entre las acusadoras y silenciosas preguntas que desata la vida neoyorquina, con sus multitudes inacabables y sus criaturas bellamente vestidas.

Y fui aquella mujer, con una cazadora de cuero sobre el lomo, velada en la opacidad de ropa negra, aprendiz de la vida en zapatos planos. Fui aprendiendo los códigos de las neoyorquinas en el silencio observador que implica vivir en una ciudad e ir viendo, casi sin quererlo, los hábitos de vestir de sus otras mujeres. Comienza uno a desarrollar hábitos de emulación – porque el vestir es un juego de miradas, donde vemos y absorbemos imágenes de otras mujeres vestidas.

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