Emmanuelle Alt

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Contenido exclusivo para el blog de NAF NAF, Le Style Naf Naf.

Con frecuencia, la moda se mide a través de las mujeres que han definido sus épocas. En los archivos del vestir se les llama corrientemente iconos. Son ellas símbolos que reúnen (o reunieron), en una sola mujer, aspectos del ideal de estilo y belleza de su lugar y momento preciso. Algunas de ellas vanguardistas – imaginemos a Diane Keaton con vestir masculino en los setenta. Otras, emblemas de la elegancia – como Babe Paley en la Nueva York de los cincuenta. Y tal vez algunas que han quedado en nuestra memoria por su discreto carisma y su elegancia bondadosa – como Lady Di. Son o han sido mujeres que tienen el don o la posición para simbolizar lo que su época celebra.

Por lo general, al evocar sus nombres, se recurre como es usual a la narración de una pequeña biografía. Se pasean ante nuestros ojos postales que resaltan momentos memorables de su vestir. Se refrescan los ítems o las características que componían su look y su estética. Se mencionan los vestidos que quedaron sellados en los efectos de la fotografía.

Pero la mujer que aparece en estas postales y a quien dedicamos este escrito no será evocada con ese tipo de narrativa. No habrá aquí una biografía para describirla porque hablar sobre Emmanuelle Alt es más que hablar de un icono: es hablar sobre una filosofía de estilo. Sin duda, Alt, quien ha sido estilista de casas como Isabel Marant, quien popularizó hace unos años los blazers de Balmain y quien heredó de Carine Roitfeld el lugar como capitana de Vogue París, es, para muchas, justo eso, un icono, un referente de lo parisino chic, un emblema de la francesa simple y, que con gran naturalidad, logra un aspecto siempre poderosamente chic.

Y si bien todo eso la caracteriza, Alt no es una mujer que se preocupa por ser elevada a referente de moda. Es, más bien, una fervorosa creyente de un estilo que se basa en lo simple. Las mezclas típicas de Alt – jeans pitillo con camisa masculina y tacones ultra-femeninos, poco maquillaje, un toque de rocanrol, piezas muy simples pero magníficamente construidas, abrigos estructurados con cinturones ceñidos, camisetas primordiales con blazers pulidos, jeans con bailarinas y el contraste entre algo formal con algo deportivo – son grandes símbolos de lo francés, de la mujer parisina, de la creencia (muy francesa también), de que menos sí es más, de que la base de la elegancia es la sencillez, de que la belleza siempre tiene algo imperfecto en ella y de algo más, muy interesante: de que una mujer, a cualquier edad, en cualquier momento, siempre puede seducir. Pero seducir no es ser joven, ni andar incómoda con la ropa que viste, ni llamar la atención por el mismo beneficio de acaparar las miradas.

En la filosofía de Alt seducir es estar cómoda consigo. Dejar ver la mujer que es a través de un lenguaje de vestir que es estiloso y poderoso porque es, en esencia, sencillo, sin pretensiones. Y como ella misma he dicho “Pienso que una buena actitud para una mujer es ser segura de sí misma y ser segura es ser natural. No deseo ser una imagen”. Allí está, el corazón de su estilo como mujer: la naturalidad como una forma certera de ser chic.

– Leer más en: http://blog.nafnaf.com.co/content/emmanuelle-alt

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