El gran triunfo de ser una mujer real

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Usando la ropa interior, una de las cosas que más empoderan a las mujeres, Vanessa Rosales construyó una reflexión visual y escrita sobre los verbos que componen a las mujeres reales de la actualidad. Una editorial con Triumph y Tania.
Vanessa Rosales.

La prensa digital del momento habla con frecuencia sobre la importancia de entender, captar y celebrar a mujeres reales. El flujo de Instagram se llena de frases sobre mujeres empoderadas. Revistas y periódicos son parte del diálogo. En publicidad, se ven campañas que invitan a las mujeres a aceptarse y a reconocerse atractivas al ser de tipos variados. La moda y la cosmética, industrias que se han caracterizado por ser rígidas y excluyentes, acogen y promueven, de forma inédita, otros tipos de belleza que no se limitan únicamente a la blancura o la delgadez pronunciada. Así que las imágenes de modelos más curvas o con kilos de más se han vuelto comunes. Y en la atmósfera de la cultura que nos rodea parece haber, como nunca antes, la posibilidad de que las mujeres sean lo que son, de formas que nunca habían sido tan libres o amplias.

Pero, ¿qué significa ser una mujer real? Esas mujeres que parecen irreales, largas y ultra-delgadas, que son por naturaleza espigadas y aparentemente libres de grasa, ¿no son tan reales como aquellas que poseen más curvas y que se dan muchas más licencias con el ejercicio y lo que comen? Es cierto; durante décadas, la moda nos ha impulsado a aspirar a ideales de belleza que no necesariamente coinciden con el groso de las mujeres. Es cierto que no todas somos tan delgadas o asimétricas y que la mayoría de las mujeres tienen virtudes y defectos, partes bellas y partes que habrían deseado diferentes. Sin embargo, las mujeres reales no son sólo aquellas que no han nacido con el tipo de actriz o modelo. Todas, en sus gamas más distintas, son mujeres reales.

Por eso, la palabra real, aplicada a las mujeres, merece ser revisada. Tal vez el foco no sea ya la apariencia sino la actividad. Tal vez lo más real de una mujer actual es que es un ser múltiple, que es multifacética y que en muchas partes del mundo, tiene hoy libertad para gozar de distintos aspectos de la feminidad. Tal vez lo más real de una mujer hoy es que tenga una sustancia propia que la hace poderosa, a su manera y según su necesidad.

La mujer real se mece entre actividades de la vida contemporánea. No las hace todas ni se ciñe a ninguna en particular. Realiza y actúa en aquellas que definen y reflejan su vida individual. Puede trabajar, viajar, seducir, amar, disfrutar, descansar, empoderar y triunfar. Su mayor triunfo es, sin embargo, ser ella misma; asumir estos verbos creando su propia versión de ellos.

Muchas mujeres se relacionan de una u otra manera con el vestir, la apariencia, la moda y el estilo. Pero todas estamos unidas por algo que va debajo de las ropas, siempre visibles, y que, desde lo invisible, tiene la capacidad para definir cómo nos movemos, experimentamos y sentimos: la ropa interior. Se ha escrito que las parisinas emanan siempre una cierta seguridad en sí mismas y una energía sexy porque en París existen tantas boutiques de lencería como panaderías. Toda mujer sabe que lo invisible tiene un efecto poderoso en lo que deja ver en la superficie. Estos 8 verbos son un homenaje a ese poder que tiene lo invisible en la mujer real, multifacética y activa.

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