Moda y Calle, ese largo romance

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Contenido exclusivo para el blog de NAF NAF, Le Style Naf Naf.

A veces caemos en la trampa de pensar que aquello que nos rodea es una novedad de nuestro presente. Por eso, aquellos que se asoman en los archivos de la historia, con frecuencia descubren que casi todo ha existido antes, de otra forma, en otro contexto y en otro lugar.

Por ejemplo, es fácil pensar que el vínculo entre diseñadores y celebridades es un producto de la década de los 90, cuando Anna Wintour, por ejemplo, se dio cuenta que las celebridades serían nuevos vehículos para la moda global. Podemos creer que el tema de que una casa de moda vista con sus prendas a una celebridad es una invención contemporánea. Pero aquel que se asome a los archivos de la moda descubrirá, con diversión, que desde tan atrás como el siglo 19, maestros de la Alta Costura como Charles Worth vestían a estrellas del escenario como Sarah Bernhardt con sus vestidos, en momentos de visibilidad, para reforzar su estrategia.

Las seguidoras más dedicadas de la moda hoy llevan varios años acostumbradas a ver la moda del presente a través de imágenes que tienen la calle como fondo. Los blogs de estilo personal, que estallaron con fuerza en 2010, muestran, con frecuencia, a sus mujeres jóvenes y estilísticamente creativas, exhibiendo el look del día con alguna acera o pared citadina como fondo. Las revistas, en sus versiones digitales, llevan varios años incluyendo una sección de street-style. Y cuando comienzan la semanas de la moda alrededor del mundo, los hambrientos de moda la buscan también a través de las imágenes que han institucionalizado medios como Style.com – donde aparece, con toda la riqueza digital, con todo el formato HD, los estilismos suculentos de las insiders de la moda global.

Es fácil creer que la era digital se inventó este género de fotografía de moda, hoy tan ubicuo y popular, llamado street-style o fotografía de moda callejera. Un género que se hizo particularmente popular en su estallido, hacia 2006, cuando aparecieron en el paisaje virtual los nombres de Yvan Rodic – de la famosa página Facehunter – y el célebre Scott Schuman – del celebrado medio, The Sartorialist.

Y sí, en aquel momento, los blogs de ambos hicieron algo posible gracias al Internet: permitieron que, de repente, las personas a lo largo del globo vieran lo que se estaba usando en las calles de las grandes ciudades de la moda. Dieron visibilidad masiva a algo que antes sólo era posible de ver con un viaje real. Y crearon un formato que se ha convertido en ideal estético de la moda de hoy: la moda retratada en la calle y los espacios urbanos.

Pero el uso de la calle en la fotografía de moda no tenía entonces nada de nuevo. Desde tan atrás como los años 40, fotógrafos como Norman Parkinson y Richard Avedon, habían sacado la moda del estudio y la habían empapado de un lenguaje lleno de realismo dinámico. Unas décadas más tarde, en los años 80, cuando la moda estaba cambiando gracias a los aires del punk y las revoluciones culturales, revistas inglesas como i-D y The Face llevaron el romance entre la moda y la calle un poco más allá. Sus fotógrafos salían a las calles y ‘cazaban’ individuos reales e interesantemente vestidos. Los hacían posar contra una pared urbana y les preguntaban cosas sobre el atuendo que llevaban, la música que escuchaban.

Entonces nació la idea del street-style como una búsqueda de personas creativas en su vestir, que un fotógrafo caza con su lente de manera espontánea. Y cuajó entre nosotros la idea de que el estilo callejero es real y auténtico, distinto al artificio producido de las grandes revistas de moda internacionales. Hoy, sin embargo, la moda callejera es tan artificiosa como realista. Una prueba de que la moda es un dominio de contradicción. Las mujeres afuera de los desfiles se visten para ser retratadas. Las blogueras cada vez evocan fotos más parecidas a las revistas. El realismo del género es más una idea que una realidad.

Con la llegada de Tommy Ton, en 2007, la definición de street style cambió. Ton, que empezó a hacer fotos afuera de los grandes desfiles, en las cuatro grandes ciudades del circuito global, empezó a hacer énfasis también en los detalles del estilismo, en los accesorios, las carteras, los zapatos, en la forma cómo todo combinaba con eclecticismo y contraste. Y nació un street-style que se enfoca en el detalle y que no es el fruto de una búsqueda al azar, en las calles, cualquier día – como hace todavía Bill Cunningham – sino el arte de retratar estilismos interesantes afuera de los desfiles.

Así que la moda y la calle han sostenido un largo romance a través de la historia de la fotografía. Y el street-style no es particularmente un invento de nuestra era digital. Lo que nuestra era digital ha hecho es crear nuevas interpretaciones del género, nuevas formas de ver y de representar ese vínculo. La moda y la calle van de la mano porque no podemos olvidar que la moda es un fenómeno moderno, urbano. Y el la fotografía de moda callejera digital es un reflejo de la que la moda de hoy no está ya concentrada en unas pocas ciudades, sino que es un tema global, que puede suceder y ser retratado en cualquier parte.

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