Mirrors

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En la historia de las mujeres, el espejo ha sido con frecuencia el objeto de dónde deviene gran parte de la identidad femenina. La historia del arte occidental retrata con frecuencia la feminidad en la forma de una mujer contemplándose a sí misma en una superficie reflectora. La teórica de la #moda, Agnès Rocamora, escribió que los espejos son superficies que reflejan la identidad de una mujer. Otras teóricas han declarado que el cine creó la idea de que las mujeres dependen de espejos para saber quienes son. Para una mujer, “conocerse a sí misma es conocer su apariencia.” El ser femenino depende entonces de la apariencia. Desde principios del siglo XX la experiencia de la ropa y de la #modaviene saturada también con la experiencia de imágenes que despliegan mujeres vestidas – publicidades, dibujos, fotografías, catálogos, películas. La #moda, el #estilo y el mundo moderno brindan incontables formas para que una mujer se mire a sí misma. Un mundo como el nuestro, dominado por las tecnologías digitales, ofrece aún más oportunidades y formas para que las mujeres se miren a sí mismas, vean otras mujeres, y monitoreen más su propia apariencia. Hoy, el espejo tiene su homólogo en las pantallas digitales – la pantalla es el nuevo espejo de la identidad femenina. Usamos teléfonos móviles para hacer fotografías de nosotras mismas, para publicar al instante o para conservar como registro íntimo de nuestra apariencia en cierto día; la pantalla digital es un espejo hipermoderno y el mundo digital ofrece, ambiguamente, la posibilidad de que una mujer controle su imagen al tiempo que le ofrece muchas más formas de mirarse a sí misma y medirse, compararse. Una de mis teorías en #FashionStudies explora esta complejidad de la feminidad contemporánea – y partiendo del tropo del arte ‘woman-with-mirror’, la llamo ‘Woman-with-Screen’

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