En nombre de Dior

by

CABEZOTE_CAMPAÑA_EN_NOMBRE_DE_DIOR29NOV14

Contenido exclusivo para el blog de NAF NAF, Le Style Naf Naf.

En la Avenue Montaigne de París existe una esquina larga de fachadas grisáceas y ventanales suntuosos en cuyo interior se oculta lo que parece una gran fantasía femenina. Una gran boutique de capas distintas donde señoritas se reparten entre salones de Alta Costura, zapatos suculentos, joyería deliciosa y carteras ensoñadoras. Animados por las energías del mundo moderno, son estos los mismos espacios que en otros tiempos contuvieron las energías de un hombre que influenciaría largamente los gustos del vestir para mujeres.

Estos salones de fantasiosa belleza fueron los aposentos de Christian Dior desde 1946. Un año antes de que en el mundo irrumpieran dos palabras que se prolongarían hasta bien entrados los años 50: New Look. Dos palabras que marcarían la estética de una década, las fotografías de las revistas icónicas, el vestuario en el cine hollywoodense, el comportamiento corpóreo y los ideales de las mujeres de su momento.

El extinto mundo de Dior era ese en el que moda era sinónimo de Alta Costura. Los desfiles se hacían a puertas cerradas, privadamente, con señoritas de distintos tipos y tamaños que caminaban lento mientras una voz narraba lo que modelaban frente a editoras y clientela. Cuando Dior irrumpió en la escena como maestro couturier, la Segunda Guerra aún estaba fresca. Los años bélicos implicaron escasez – en alimentos y en telas -, trajeron austeridad en el vestir, incentivaron a que muchas mujeres, frente a la ausencia de los hombres, asumieran roles tradicionalmente masculinos y prendas convencionalmente reservadas para ellos.

Con Dior, todo ese utilitarismo empoderador se disolvió y el credo de la alta moda se volcó a una forma de vestir suntuosa, cargada de textil, material y telas, que a pesar de su innegable y ensoñadora belleza, inmovilizaba también a la mujer. Otras couturiers como Coco Chanel recibieron el cambio con indignación, leyéndolo como un retroceso: después de que las mujeres habían liberado sus siluetas, después de que habían traspasado el armario de los hombres acogiendo parte de su confort, Dior las devolvía a un look similar al corset, con cinturas apretadas, faldas pesadas, zapatos altos y carteras pequeñas. Ropa que en, últimas, no servía para la vida activa y moderna.

No en vano el Nuevo Look de Dior – que se llamó así porque la legendaria Carmel Snow exclamó, en un desfile del maestro, que se le antojaba un look totalmente nuevo – coincidió con un momento en que, socialmente, se buscaba que las mujeres volvieran al mundo doméstico, cuando habían regresado los hombres y se había asentado la posguerra. Es difícil imaginar a las mujeres de Dior, con sus cinturas ínfimas y sus faldas midi, caminando a toda marcha por las aceras o llevando vidas útiles. La estética de Dior no era sobre eso. Su legado tiene mucho más que ver con una visión que incluso superponía la belleza y el encanto de la mujer con el de una flor.

Para Dior existía el ensueño. La delicia del vestido aparatoso. La vestimenta para una mujer que luce bella quieta, adentro de un salón, mecida por la elegancia de un tiempo con valores diferentes. Dior dio la respuesta al apetito que había dejado una guerra; el antídoto para un estilo austero, la celebración de esa parte de la moda que, pese a sus ambivalencias, nos hace soñar a las mujeres. Porque está cargada de fantasía y de juego, de colores fantásticos, de ornamento.

A veces, la moda es justo eso: un territorio para el sueño, para lo impráctico, para el adorno sin función. Y Dior le regaló eso a las mujeres de su era. Con la opulencia de materiales que abrió la posguerra. Con una gracia para construir piezas que demarcaban a la mujer en su constitución de cintura y cadera. Un paseo por su leyenda es reactivar esa cápsula en nuestro ser que se emociona con la moda de otra era, cuyas creencias eran el exceso, la elegancia y el camino fantástico a la ensoñación.

– Leer ás en: http://blog.nafnaf.com.co/content/en-nombre-de-dior#sthash.OEw5MZ2h.dpuf

No Comments Yet.

What do you think?

Your email address will not be published. Required fields are marked *