SARI A. Y SARI B.: NO ES LO QUE TIENES SINO CÓMO LO USAS

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sariEllas son las creadoras de Bib + Tuck, el portal que busca poner el intercambio de ropa en el pedestal de la moda. Mezclaron y combinaron tres piezas para mostrar el concepto detrás de su visión: la reutilización creativa. En exclusiva para VANGUARD.

Vanessa Rosales

¿Alguna vez has tenido una roommate? Tal vez hayas gozado de las noblezas que implica compartir techo con otra mujer: trocar ropa, zapatos y guardarropas.  O quizá has tenido una abuela über chic, una madre que supo conservar los tesoros de su década o una hermana con ropa fabulosa de quienes tomabas cosas. ¿Sentiste cómo -sin invertir dinero- se refrescaba tu manera de vestir? Tal vez una de ellas tenía algo que buscabas desde hacía tiempo; o que en tu armario reposara algo que ellas querían desesperadamente para completar un ensamble que imaginaban. La reinvención era eficaz y casi mágica, lograda con poco esfuerzo. Conociste la fuerza enriquecedora del intercambio.

La moda es vertiginosa. No cesa de abrir nuestros apetitos. No deja de tantear el exacerbado terreno del deseo y el capricho femenino. Y  las mujeres sufrimos. Sufrimos porque la mayoría de nosotras no podemos costear ese ritmo indetenible, ni renovar, literalmente, nuestros armarios. Las que conocen este vértigo de la acción deseosa encontrarán refugio inspirador en la visión que Sari Azout y Sari Bibliowicz han ideado con Bib + Tuck.

Erase una vez cuando la moda era mucho más rigurosa que hoy. La novedad era el máximo objetivo a la hora de comprar y vestirse. Los dictadores de gusto y los árbitros de estilo venían de ‘arriba’, posicionados en los pedestales de las revistas más prestigiosas. Lo que debía usarse era aquello que salía directo de las pasarelas: lo demás era todo menos ‘moda’ de verdad. Pero los cambios del mundo sacudieron ese esquema y nuevas fuerzas comenzaron a permear la escena.

A grandes rasgos: la moda callejera, el fast fashion (Zara, H&M), la nueva casta  de blogueros y los mortales con estilo fueron moldeando los viejos conceptos. Lo antiguo se volvió cool y deseable. Mezclar y combinar marcas de alta moda con otras más económicas pasó a ser no sólo válido sino símbolo de ingenio sartorial. La ropa de segunda empezó a ganar popularidad. Y la interpretación personal de las tendencias pasó a ser una de las estampas primordiales para tener estilo. Ahora, el intercambio de ropa comienza a figurar como un recurso de  renovación y creatividad.  Llegó “la hora de poner las opciones que ofrece la ropa de segunda mano en el pedestal de la moda”.

Sari Azout y Sari Bibliowicz lo vivieron en carne propia. Ambas se encontraban viviendo en Nueva York. Como muchas otras veinteañeras lo hacían bajo las restricciones de un presupuesto, intentando mantenerse al ritmo de la moda y sintiendo el corazón derretirse como mantequilla sobre pan caliente al entrar a Barney’s o Topshop. Se mudaron al mismo edificio donde estaban dos amigas más compartiendo apartamento. Así, comenzaron a intercambiar. Se metían en el closet de la otra, dándole vida a piezas que no habían sido usadas hace años: “la basura de una se convertía en el tesoro de otra”.

“Sari A se ponía mis pantalones acampanados de J.Brand que me quedaban dos tallas más pequeñas; yo heredé un par de sus Louboutins que le parecían demasiado incómodos; ella recibió mi vestido Lanvin que conseguí en descuento pero que nunca me quedó bien; yo la bufanda que compró en un bazar en Turquía pero que nunca supo con qué ponerse”, cuenta Sari B. “Un día discutimos la idea de replicar este modelo online con un grupo exclusivo de mujeres, fanáticas de la moda. Esa noche no pudimos dormir imaginándonos lo que podíamos lograr. Y así, nos propusimos convertir el intercambio – que no suele ser muy bien visto en el mundo de la moda – en un estilo de vida exclusivo y una manera innovadora de consumir”.
El fruto es Bib + Tuck, una alternativa al consumo tradicional que celebra la reutilización creativa y el hacer más con menos. El ‘mercado virtual’ que inaugura en marzo funciona así: al recibir una invitación, creas un perfil; si hay alguna prenda en tu armario que quieres descartar publicas outfits donde esté incluida la pieza. Al ser parte de la comunidad tienes acceso a un dinero virtual con el que comprar. Si vendes una pieza tendrás más de ese dinero. También es posible comprar créditos para completar el valor para una prenda. En este mundo ‘bib’ quiere decir ‘vender’ una pieza y ‘tuck’ quiere decir comprarla.

¿Alguna vez te has quedado mirando The Sartorialist, Street Fsn o Jak & Jill con una mezcla de asombro, fascinación y absoluto deseo por alguna cartera, blusa o chaqueta? Bib + Tuck posibilita tener lo que vemos en esas imágenes. Aunque es un lugar pensado para trendsetters, editoras de moda, blogueras, empedernidas y savants de estilo, lo realmente significativo  del concepto es la forma cómo Sari A y Sari B están creando una visión que propone un estilo de vida. De manera muy lúcida han comprendido las necesidades que tienen muchas mujeres a la hora de consumir una pasión compartida: la ropa.

Pero en moda no todo es estético. Al final del día, la exquisitez de la ropa, el glamour de las pasarelas, los looks que trastocan nuestro deseo, todos tiene un fin último: los negocios. Y también hay algo más que muchos -especialmente en Colombia- prefieren ignorar: que la moda es un espejo para entender el comportamiento social de nuestra época. Es en este punto en el que relucen particularmente Sari A y Sari B. Si bien tienen, como muchas de nosotras, encantamiento febril por la ropa y los zapatos, su pasión las ha conducido a conectarse tanto con el espíritu de la moda actual así como con la parte estrictamente operativa. Ellas son las businesswomen de VANGUARD.
La agudeza estilística de las Saris está en su manera de entender lo mucho que ha cambiado la relación de las mujeres con la ropa. “En Bib +  Tuck todos los artículos tienen una historia. Estamos aprovechando los cambios en los valores del consumidor que hoy en día aprecia el valor de las experiencias y relaciones humanas sobre las transacciones anónimas”. Como pre-ámbulo del lanzamiento idearon el Fashion Forward Project: en la que 10 diseñadores, 10 blogueras y 10 piezas distintas entraron ya a ilustrar el significativo valor de mezclar y combinar una prenda de maneras siempre distinta.

Atrás quedaron los días en que algo debía ser nuevo para ser fabuloso. Atrás quedó el tedio del ‘conjunto’. Para refrescar nuestro repertorio sartorial basta con asumir que las posibilidades son numerosas. La clave de hoy: vivificar una prenda – antigua, vintage, prestada, de segunda o de la temporada pasada – siempre de manera distinta.

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