ROSSANA: EL ESTILO VA MÁS ALLÁ DEL VESTIR

by

18

Rossana Castro, cofundadora de Duplicity y propietaria de El Apartamento es la prueba de que el estilo se extiende a los más diversos campos de la vida y que la casa también es algo que se viste.

Vanessa Rosales

Hay algo acerca del estilo personal que se cristaliza cuando se conoce a alguien que lo posee: rara vez se expresa únicamente en su forma de vestir. El estilo es una estampa, un halo que se extiende a todas las áreas de la vida.

Es cierto que, sobre todas las cosas, el estilo se expresa a través del sentido que se tiene para conjugar la ropa. En el uso impredecible de ciertas piezas, en las inesperadas y asertivas combinaciones, en la gracia para llevar ensambles imaginativos. “La moda es lenguaje instantáneo”, ha dicho Miuccia Prada. De allí que la ropa sea la forma más efectiva de hacer afirmaciones de identidad. Pero el estilo no se limita a la capacidad sartorial. Se esconde en las formas cómo la persona dispone los objetos de su casa, en cómo ‘viste’ las paredes de su habitación, en cómo ‘viste’ la cama de su dormitorio o la mesa de su comedor. Estilo es la forma cómo una mujer también viste a sus hijos, cómo sirve el té a sus amigas, cómo come, se expresa, envuelve sus regalos, camina y vive.

Después de la ropa y los zapatos, el tercer gran fetiche femenino puede estar fácilmente en los objetos de decoración. Rossana Castro –confundadora de Duplicity y propietaria de El Apartmento – comprueba esta premisa. Su estilo no se reduce a sus ensambles urbanos, dotados de matices vintage y la dureza del rock n roll. Su casa, un recinto ecléctico donde se mezcla la modernidad con la nostalgia,  es un reflejo de las estampas estéticas que la caracterizan.

La sensibilidad por lo antiguo, los visos de una bohemia que es pulcra pero también shabby chic y un eclecticismo en los objetos basado, sobre todo, en el vínculo afectivo. El piano antiguo y parisino es la pieza que pertenece al abuelo de una amiga; el reloj de silueta nítida es un regalo de boda; la mesa del comedor es traída desde Barcelona; la vitrina de madera desgastada esconde vajillas y vasos que mezclan tiempos y los colores. Y están los gatos, amistosos, espigados, criaturas autónomas que van y vienen de la casa según el antojo de su capricho. En este contexto, la casa es una dimensión llena del espíritu que impulsa los hábitos de vestir de Rossana. Su guardarropa, dominado por negro y piezas depuradas pero ásperas, es similar: el retrato de un estilo que es desenfadado pero cuidadoso, libre de categorías y cómodo frente a la idea de mezclar lo antiguo con lo contemporáneo.

No Comments Yet.

What do you think?

Your email address will not be published. Required fields are marked *